24/11/2012 - EL DESPROPÓSITO DEL CAMPEONATO PROVINCIAL
OTRA FALTA DE RESPETO A LA COMPETICIÓN DEPORTIVA MÁS ANTIGUA DE LEÓN

El famoso veranillo de San Martín trajo consigo las primeras nieves en las cumbres y su consiguiente frío a los valles. Frío que hizo desmerecer un torneo que encumbra a los campeones más importantes del año en nuestro deporte más tradicional, la Lucha Leonesa.

Fue la tarde del suma y sigue de Héctor y Clemente, la del reencuentro con el galardón de Ibán y Caberín, y en la que Mónica y Míriam siguieron a lo suyo, con Patricia demostrando que lo del año pasado no había sido casualidad. Pero lamentablemente lo que va a perdurar en la memoria de los aficionados no va a ser que Morín con cuarenta años casi diera la sorpresa, ni el récord absoluto de Héctor, ni de que La Pola de Gordón pudo haber coronado su primer campeón... (bromas aparte) tan siquiera que en el mismo lugar por la mañana ya se habían batido el cobre los luchadores de base, futuro innegable de la Lucha. Lo que vamos a recordar todos es el frío que pasamos, las incomodidades del corro, la excesiva duración del mismo y la mala imagen organizativa que una vez más hemos dado, entre otros muchos detalles.

A lo largo de mi vida me he ido dando cuenta de que cuanto más alto se llega, en muchos casos, más favores hay que devolver. Con esto no quiero aseverar que la concesión del Campeonato Provincial a la localidad de Mansilla de las Mulas se debiera a causas políticas, pero sí creo se deberían haber valorado previamente las condiciones en que se iba a disputar el torneo de mayor prestigio de la Lucha Leonesa. Una instalación desfasada en equipamiento, limpieza, organización y clima. Valorar esto se me antoja más complicado si cabe, cuando no tienes a quien pedirle cuentas, ya que la alcaldesa (cabeza visible) del municipio tan siquiera hizo acto de presencia en la jornada vespertina, aunque sí una concejal.

En mi opinión, y es algo que no he dejado de ver desde que he llegado a este mundillo, es que aquí, la manera de hacer las cosas es: Ya se encargá alguien de hacerlo, que si sale bien ya me encargaré yo de ponerme la medalla. De este modo no es extraño ver que constantemente se produzcan situaciones como las del pasado domingo que no hacen sino menoscabar cada vez más la imagen de la Lucha Leonesa, hacer sentir vergüenza ajena e incrementar ese ambiente de tensión constante en que vivimos a veces, luchadores, entrenadores, presidentes y directivos, y que desgraciadamente nos enfrenta.

A mi juicio el pasado domingo se cometieron una serie de errores imperdonables en los tiempos que corren, y que, insisto, no sé qué fue lo que los ha motivado, ni quién es el responsable. En primer lugar, un torneo de este calado debería haberse promocionado a bombo y platillo, pues todas personas afines a la Lucha convienen en que es el galardón de mayor prestigio que se puede conseguir. Ni tan siquiera por el pueblo pude ver un cartel que lo anunciase con suficiente antelación, pero no solo allí sino también en la capital, porque de lo que se trata es de generar expectación y atraer gente. Otro asunto a reseñar es la antelación con que se fija la fecha de realización del corro, puesto que considero que si queremos terminar de deportivizar la Lucha dándole el salto de calidad que necesita para poder situarla a la altura de la tan anhelada Lucha Canaria, es imprescindible elaborar un calendario de competición a principio de temporada con un fechas fijas, al menos para este tipos de campeonatos, para que clubes y luchadores sepan a qué atenerse de cara a la planificación de su preparación.

Otra condición, quizá la más importante, que debemos reclamar es el lugar donde se vayan a desarrollar las competiciones. No estoy pidiendo una instalación Olímpica, pero tampoco un prao seco y lleno de guijarros como el de Valdepiélago. Existen normativas estatales que regulan la temperatura interior de las instalaciones deportivas, por debajo de las cuales no se aconseja la competición. Creo que la del domingo estaba bastantes grados por debajo de ella (y no es la primera vez que lucho en estas condiciones en menos de un año). De la limpieza de la instalación mejor ni hablar, pero sí un apunte. Hay telarañas en las esquinas que llevan allí casi quince años, los mismos que hace que jugué allí por primera vez a balonmano...

A nivel organizativo, y lo que peor imagen nos reporta, es el caos que se genera con las colchonetas por ahí desperdigadas, al alcance de los zapatos de todos los asistentes, la falta de separación de espacios para deportistas (calentamiento), mesa (dirección del evento) y público (coge una silla y ponla donde quieras/puedas y cuando te vayas alguien la recogerá). Los omnipresentes y consentidos balones de fútbol también funcionaron a lo largo de toda la jornada, como es habitual. Los nombro por varias razones: Se pueden escapar y dar a alguien, caer en el corro e interrumpir un combate y roban espacio a los luchadores para su calentamiento o fuerzan a realizarlo de manera incómoda (esquivando al balón y a los jugadores). El asunto de los vestuarios, otro quebradero de cabeza por no estar separado el servicio del vestuario en sí con sus duchas (no me dio por comprobar si había agua caliente para ducharse, apuesto a que no), en todo caso este era problema de la infraestructura del pabellón, no de la organización, pero uno más.

Para concluir, pero no por ello menos importante, es que estas condiciones van a volver a producirse dentro de unos días en el Campeonato Interescuelas que están llamados a disputar los luchadores de base, aquellos que ya lucharon este domingo por la mañana, lo vuelvo a decir, en estas mismas y pésimas condiciones. Una piedra más en nuestro camino, una piedra más para nuestro futuro, quitándoles nuevamente unos méritos que normalmente les negamos, porque no les cuidamos y no nos damos cuenta que los luchadores de base de hoy son los campeones de mañana. En condiciones así, lo extraño es que siga habiendo niños que quieren hacer lucha, aunque también es cierto que debería haber muchísimos más.

Post Data: No cometamos los mismos errores, dejemos egos y prejuicios a un lado y rememos en la misma dirección.

Jorge Gayo - Luchador